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EL HOGAR DE ANNA

Hay cosas que están predestinadas a ocurrir. Nadie invierte cinco años en impulsar una idea si no tiene una confianza ciega en sus posibilidades. Anna tenía esa seguridad, la que fluye a partir de una ilusión a prueba de bombas y de un carácter combativo que no se deja doblegar ante la adversidad. Todo empezó en 2014.

“Medité mucho qué quería hacer y en qué me gustaría trabajar. A partir de ahí, centré mis fuerzas en dar vida a una marca de textil del hogar: Chocommlate Home, un nombre muy especial que quiere transmitir el sentimiento de hogar”, explica Anna, que añade: “Siempre he pensado que la casa la decoramos con muchísima ilusión, pero lo que realmente viste una casa son los sentimientos y, con ellos, la sensación de hacerla acogedora; metafóricamente, sería ese momento en que estás en el sofá con una taza de chocolate caliente entre las manos. Es un placer que te hace sentir feliz y en tu hogar”.

El proyecto estaba definido, pero el emprendimiento no se caracteriza por ser un camino de rosas. “Levantar una marca es realmente difícil y más si las condiciones son adversas. Poco a poco y muy lentamente, fui invirtiendo mis escasísimos recursos y mi esfuerzo en ponerlo todo en marcha. Pero llega un momento en que vas subiendo la escalera y das con una puerta que no se abre y sin abrirla, no puedes seguir avanzando. Falta la llave, que es la financiación”, recuerda Anna.

El escritor estadounidense Mark Twain solía decir: “Una idea no es más que una ilusión hasta que se convierte en realidad”. Muchas personas no tendrán jamás la suerte o la satisfacción de ver sus ilusiones transformadas en realidades, pero ese no iba a ser el caso de Anna: “Es fácil caer en la derrota, ya que tienes tu trabajo en tus manos y solo queda abrir la puerta para que todo eche a rodar. Ese es el instante en que tienes que luchar con todas las fuerzas”.

La emprendedora se puso entonces en manos de Barcelona Activa, la agencia del Ayuntamiento de Barcelona destinada a impulsar la actividad económica en la Ciudad Condal. “Trabajamos mucho para hacer un buen Plan de Empresa y, tras pensar diferentes caminos, empezamos los primeros contactos con la Fundación Oportunitas, donde encontré la financiación necesaria para que Chocommlate Home se convirtiera en una realidad física. Y para mí, como empresaria y como persona, también significó encontrar un magnífico equipo de gente con una calidad humana enorme”.

El proyecto empresarial de Anna, impecable y sin la más mínima fisura, se hizo enseguida acreedor de un Microcrédito Oportunitas, el producto financiero que nuestra Fundación ofrece a aquellas personas que no pueden acceder a la banca tradicional por falta de avales o garantías. El resto, como dice la canción, es historia: “A día de hoy me encuentro muy contenta y muy agradecida, trabajando con más fuerza que nunca y llena de ilusión al abrir la primera tienda de Chocommlate, sabiendo que tengo a mi lado a todo el equipo y a mi voluntaria de Oportunitas”, concluye esta mujer de espíritu inquebrantable que ha encontrado la felicidad en un local repleto de cojines, mantas, toallas, ropa de cama y toda clase de complementos para el hogar.