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Un dependiente atiende a un cliente en una tienda

CINCO PASOS PARA CONVERTIR A TUS CLIENTES EN FANS

Existen decenas, cientos, miles de detalles que pueden condicionar la supervivencia a largo plazo de un proyecto de emprendimiento, pero pocos son tan importantes, en el caso de los negocios locales, como la relación que sus propietarios sean capaces de establecer con las personas que compran sus productos o servicios.

Empecemos por algo obvio: los clientes son la base de cualquier negocio. Vayamos más lejos aún: sin clientes no hay negocio. Ahora bien, existe una diferencia importantísima entre los negocios que se mantienen en el tiempo y aquellos que no lo hacen, y no es otra que la capacidad de los primeros para transformar a sus clientes en fans.

Un cliente llega, escoge y paga. Punto. Si quedó satisfecho, probablemente vuelva a comprarnos en el futuro, pero nada nos lo asegura. El fan, en cambio, se ve a sí mismo como una extensión de nuestro negocio. Le ofrecemos algo que nadie más puede ofrecerle y, en consecuencia, podemos estar seguros de su lealtad absoluta y de que ejercerá como embajador de nuestra marca, recomendándonos a conocidos, amigos y familiares.

No hay fórmulas mágicas
Y ahora la gran pregunta que seguro te estarás haciendo: “¿Cómo transformo a mis clientes en fans?”. Pues a base de esfuerzo, trabajo y constancia. La diferencia entre una buena y una mala experiencia de compra se encuentra en los pequeños detalles, es decir, en nuestra capacidad de ofrecer un extra en términos de calidad de servicio. ¿Qué claves deberías tener en cuenta?

1. Escucha a tu clientela y analiza sus comentarios, quejas y sugerencias (precios más accesibles, variedad de productos, incorporar reparto a domicilio, etc.).

2. Trata de establecer una relación cercana con los clientes (interésate por ellos, aprende sus nombres…).

3. Ofrece una experiencia consistente. Da igual si el cliente vino ayer, la semana pasada o hace un mes; tu trato siempre debe atenerse a los más altos estándares de calidad.

4. Potencia lo que te hace único. Si tienes un negocio de bombillas de colores, dispón de un surtido de lámparas para que los clientes puedan probarlas y hacerse una idea de cómo se verán en sus casas.

5. Ve siempre un paso más allá. Las grandes cadenas son entidades rígidas e impersonales. Tú, en cambio, disfrutas de una cercanía y flexibilidad mucho mayores, y puedes valerte de ellas para ofrecer a tu cliente esa opción que, en teoría, no está contemplada en “el menú”.

Parece un trabajo exigente, y lo es. Parece cansado, y seguramente lo sea. Eres un emprendedor y lo último que necesitas es añadir más responsabilidades a una agenda diaria que ya debe de estar bastante apretada, y somos conscientes de ello. Pero créenos: poner en práctica estos consejos te situará un paso más cerca de consolidar y afianzar tu proyecto de negocio.

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